A una sombra.
Para ti no es importante ni el ayer,
ni el mañana ni el ahora,
tu muerte no es importantesí lo es el tiempo que has vivido,
tus pasiones y tus noches de desvelocon tus ojos puestos en el horizontede la maldad.
No es importante tu muerte,
a nadie le importadespués de dejar tus restos en el fondo de un jardíno de una lápida improvisadaque nunca será visitada.
Hablemos de tu muertetú quién eres?
es decir quién fuiste?
Invadiste Afganistány le sacaste el corazón a miles de hombres.
Hablemos de tu muerteen un ataúd blanco del Pentágono,
un ataúd de flores marchitas.
Tú nunca has sido nuestro héroefuiste condecorado con la chatarra del imperio,
fuiste muerto dos veces antes de asumir el mandode los poderosos sin conciencia,
fuiste ya muerto antesen la invención de tu propio carácter,
asesino de hombres,
falsificado como un billete de mil dólares.
Pero bueno, hablemos de tu muerte,
tú siempre has sido muertosaliste de tu tumballorando tu impotencia,
llorando tu desdicha,
tu amargura y tu llanto,pero, acaso hubo lágrimas,no las conoces,
no sabes a que saben,hipócrita.
En la aurora de los tiemposhablemos de tu amor
contigo muerto
desdichado gobernante de la impiedad
Estás viendo en el espejo de ತು desgracia
a un poeta que llora por la humanidad,
un poeta que sufre tu despreciotu crueldad.
Adiós hombre
alma,adiós ataúd.


